Si la piscina baja de nivel y no sabes si es normal, la prueba del cubo responde a una sola pregunta: ¿la piscina pierde más agua que la que se evapora? Compara durante 24 horas el descenso del agua en un cubo apoyado dentro de la piscina con el descenso de la propia piscina. Los dos están expuestos al mismo sol, al mismo viento y a la misma temperatura, así que el cubo marca cuánto se evapora. Si la piscina baja claramente más que el cubo, esa diferencia no es evaporación: el agua se está yendo por algún sitio.
La prueba no localiza la fuga ni dice si está en el vaso o en las tuberías. Sirve para decidir con datos si hace falta un diagnóstico y para llegar a él con información útil.
Qué necesitas
- Un cubo de plástico (vale cualquiera de 10 a 20 litros) sin grietas.
- Cinta adhesiva resistente al agua o un rotulador permanente.
- Una regla o un metro para medir en milímetros.
- 24 horas sin bañarse y sin añadir agua.
Cómo hacer la prueba del cubo paso a paso
- Llena la piscina hasta su nivel habitual, normalmente a media altura de la boca del skimmer. Si tiene llenado automático, desconéctalo: es el error que más veces invalida la prueba.
- Llena el cubo con agua de la piscina hasta unos centímetros del borde y apóyalo en el primer o segundo peldaño de la escalera, de forma que quede parcialmente sumergido y estable. Así el agua del cubo está a la misma temperatura que la de la piscina. Si pesa poco y flota, mete una piedra o un ladrillo dentro antes de llenarlo.
- Marca los dos niveles: el del agua dentro del cubo (por la cara interior) y el de la piscina en la pared exterior del cubo o en una baldosa del vaso. Lo importante es que las dos marcas se hagan en el mismo momento.
- Deja la depuradora funcionando en su ciclo normal en esta primera prueba. Apaga cascadas, fuentes, chorros y el robot limpiafondos.
- Espera 24 horas sin bañarse, sin rellenar y sin tapar la piscina ni el cubo. Si llueve o hay un viento fuerte poco habitual, descarta la prueba y repítela otro día.
- Mide lo que ha bajado cada nivel en milímetros y compara.
Cómo interpretar el resultado
| Resultado | Qué significa |
|---|---|
| El cubo y la piscina han bajado prácticamente lo mismo | La pérdida es evaporación. No hay indicios de fuga en esas condiciones. |
| La piscina ha bajado varios milímetros más que el cubo | Hay una pérdida de agua que no es evaporación. Repite la prueba para confirmarla y anota la diferencia diaria. |
| La piscina ha bajado mucho más (centímetros) | Pérdida importante. Conviene pasar al diagnóstico sin esperar a que empeore. |
| El cubo ha bajado más que la piscina | Algo ha fallado: el cubo tenía una grieta, ha entrado agua en la piscina o se han movido las marcas. Repite. |
Una diferencia de uno o dos milímetros está dentro del error de la medición. Por eso la prueba gana mucho si la repites dos o tres días y anotas los valores: una diferencia pequeña pero constante es más significativa que una lectura aislada.
Pasa los milímetros a litros
Multiplica la superficie de la lámina de agua por la diferencia de nivel. En una piscina de 8 × 4 metros (32 m²), cada milímetro de nivel son 32 litros, y cada centímetro, 320 litros. Una piscina que baja un centímetro al día más que el cubo está perdiendo más de 2.000 litros a la semana además de lo que se evapora.
La segunda prueba: con la depuradora apagada
Repetir la prueba con la bomba parada durante las 24 horas aporta una pista que ahorra tiempo en el diagnóstico, porque los circuitos de una piscina trabajan de forma distinta según la bomba esté en marcha o parada. Es sólo eso, una pista: orienta sobre dónde empezar a mirar, no sustituye a las pruebas de estanqueidad de cada circuito ni a la revisión del vaso.
- Pierde más con la bomba en marcha que parada: suele apuntar al lado de presión del circuito, es decir, las tuberías de impulsión que devuelven el agua al vaso por las boquillas. Con la bomba en marcha esas tuberías están presurizadas y una fisura expulsa agua; con la bomba parada apenas pierden. Pero ojo: «con la bomba en marcha» no siempre significa una tubería rota. En una piscina de la Región de Murcia que perdía sólo con la depuradora funcionando, los circuitos, el vaso y las conexiones estaban bien: era la válvula selectora, que no cerraba del todo y mandaba agua al desagüe mientras filtraba. Antes de pensar en la impulsión, mira si sale agua por el desagüe de la caseta con la bomba en marcha.
- Pierde más con la bomba parada que en marcha: suele apuntar al lado de aspiración (skimmer, sumidero, toma de barredera). Con la bomba parada el agua sale por gravedad por la rotura; con la bomba en marcha esas tuberías están en succión y en vez de perder agua tienden a tragar aire, lo que a veces se nota como burbujas en las boquillas o un prefiltro que pierde el cebado.
- Pierde igual en las dos pruebas: la pérdida no parece depender de la bomba, así que es más probable que esté en el propio vaso o en algún elemento empotrado en él (focos, pasamuros, bocas de skimmer o boquillas, juntas, fisuras del revestimiento). Tampoco descarta una tubería: una piscina puede perder por más de un sitio a la vez.
Con estas tres lecturas se decide por dónde empezar; lo que confirma dónde está la fuga es comprobar cada circuito por separado y, si aguantan, revisar el vaso.
Si el nivel se para solo a una altura
Cuando una piscina baja y después se estabiliza siempre a la misma altura, esa altura es una pista directa: la pérdida está en algo situado en ese nivel, porque por debajo ya no sale agua. Lo habitual es que coincida con la boca del skimmer, un foco o una boquilla de impulsión. Si tienes la oportunidad de observarlo, anótalo.
Qué puede alterar la comparación
- Piscina llena hasta arriba: si la llenas hasta la coronación, es normal que baje hasta su nivel de trabajo. Nos ha pasado revisar una piscina en la provincia de Alicante con todos los circuitos y el vaso estancos: simplemente se rellenaba hasta el borde. Haz la prueba con el agua a media boca del skimmer.
- Llenado automático o rebosadero: una válvula de llenado activa oculta cualquier pérdida. En piscinas desbordantes el nivel del vaso se mantiene constante por diseño y la prueba del cubo no sirve; en ese caso hay que vigilar el depósito de compensación.
- Baños, cascadas y chorros: el agua que salpica fuera y la agitación de la superficie aumentan la pérdida de la piscina pero no la del cubo.
- Lluvia: entra en el cubo y en la piscina en distinta proporción respecto a lo que cada uno pierde. Invalida la prueba.
- Cobertor o manta térmica: si tapas la piscina y dejas el cubo descubierto (o al revés) la comparación deja de valer. Los dos tienen que estar en las mismas condiciones.
- Cubo mal colocado: si está fuera del agua, al sol sobre el borde, su agua se calienta más que la de la piscina y se evapora más. Tiene que estar parcialmente sumergido.
- Pérdidas en la depuradora: una junta de la bomba o del filtro que gotea, una purga abierta o una válvula selectora que deja pasar agua al desagüe hacen bajar la piscina sin que haya ninguna rotura enterrada. Mira debajo del equipo y el desagüe de la caseta antes de empezar.
Lo que la prueba del cubo no te dice
Confirma que hay pérdida y da una pista sobre si depende de la bomba, pero no localiza el punto ni diagnostica nada por sí sola. Una piscina puede perder a la vez por una junta del skimmer y por una tubería de impulsión, y las pérdidas intermitentes (una fisura en la línea de flotación que deja de perder cuando el nivel baja de ella) pueden dar un resultado engañoso según el día. Si la diferencia es clara y se repite, el siguiente paso es el diagnóstico, no seguir rellenando.
Qué hacer si la piscina pierde más que el cubo
Antes de llamar a nadie, reúne estos datos. Son los que permiten orientar la visita desde el primer momento:
- Cuánto baja al día en milímetros, con bomba en marcha y con bomba parada.
- Si el nivel se estabiliza a alguna altura y a cuál.
- Tipo de vaso: gresite, liner (lámina armada), poliéster, fibra u hormigón.
- Desde cuándo lo notas y si coincide con alguna obra, helada o cambio en la instalación.
- Si aparecen zonas húmedas o hundimientos alrededor del vaso o de la caseta de la depuradora, o si consumes más cloro y el pH se descompensa sin motivo.
Cuando nos llamas por una piscina, lo primero que preguntamos es precisamente el tipo de vaso y cuánto baja el nivel. En la visita trabajamos con la piscina llena, porque la presión del agua del vaso ayuda a localizar el punto de salida: comprobamos por separado la estanqueidad de las tuberías de skimmers, impulsión y limpiafondos con presión controlada para aislar el tramo con la rotura, y cuando el problema está en el vaso un buzo revisa focos, sumidero, boquillas, juntas y paredes con trazadores y cámara, sin vaciar la piscina. No vacíes la piscina por tu cuenta para buscar la fuga: vaciar determinados tipos de piscina puede entrañar riesgos para el vaso y además elimina las condiciones normales en las que se manifiesta la pérdida.
Si quieres que lo veamos, puedes contarnos tu caso en detección de fugas en piscinas o pedir presupuesto en el formulario. Y si la pista apunta al circuito y quieres saber cómo se buscan las fugas en las tuberías del circuito, lo explicamos en cómo funciona un geófono para detectar fugas de agua.